Hace años que venía a los tumbos con esto y cada vez que me controlaba me agarraba angustia. Sentía que por más que comiera bien no había caso. Desde que empecé con RESIA lo veo mucho más parejo, y sobre todo se me fue el bajón de las cuatro de la tarde, que era lo que peor me hacía. Llego a la noche con energía y no ando picoteando dulce a cada rato.
Marcela G. Rosario, Santa Fe